
Si eres lo que trabajas, bienvenido.
Y si no, también
Trabajar puede ser divertido. O un infierno. Y todo en el mismo puto día.
Ya sabes: Si siempre fuera entretenido no te pagarían.
En 1757, Malachy Postlethwayt, un economista inglés algo aficionado a la esclavitud (como era costumbre en aquellos años) creo el término Working Class (refiriéndose, más bien, a esclavos). Desde entonces, han cambiado muchas cosas. Somos hijos de los orgullosos parias de la tierra pero con unos cuantos kilos de más y seguro médico. Somos Working Class, sí, pero la conciliación, haberla, hayla.
Working Class Working es un proyecto paralelo de microbio, una agencia especializada en branding y producto digital que lleva desde 2012 empeñada en crear un espacio creativo en el que poder trabajar a gusto.
Con el tiempo y los proyectos, llegamos a una conclusión: hoy por hoy, todo el mundo tiene un jefe. Todos somos la “clase trabajadora” de alguien. Todos somos el que pide cosas y el que las recibe. El que la lía y el que te salva el culo.
Nuestro plan es muy sencillo y, como buena working class working, transparente:
- Crear diseños y mensajes que nos gustan y que nos permitan salirnos un poco del día a día del trabajo clásico de agencia.
- Crear una marca con esos diseños, Working Class Working, para aprender más sobre ecommerce, logística y diseño de producto.
- Si conseguimos que funcione, ganar algo de passssshta para ayudar al flujo de caja de microbio, que como buena empresa de servicios, siempre cobra, digamos, un poco tarde.
- Compartirlo con el equipo: cada camiseta incluye un % de beneficio para el compañero que tuvo la idea o el que la realizó o lo que sea menester. Un producto: muchos creadores.
Por eso, en Working Class Working creamos productos que nos gustan, que llevaríamos en esa reunión que debería haber sido una cápsula de cianuro o cuando te pillas cuatro días y hasta aquí hemos llegado.
Y no hay más. Por ahora.